UNA TAZA DE SALUD MENTAL

Hace tiempo me prometí que no iba a dejar de escribir de lo que me gusta, de lo que me es esencial, sin importar la contrariedad de los temas. Un día podría sentarme a platicarles sobre mi amor por el skin care coreano y después, tenía la posibilidad de brincar a un tema como el de hoy; mi proceso de sanación y la importancia de cuidar de nuestra salud mental. 
Recuerdo perfectamente cuando mi mamá me dijo — Bibiana es tiempo de pedir ayuda.— Ahora que lo veo desde una posición más estable reconozco que me sorprende la facilidad con la que acepté su propuesta, pues siempre había sido de esas personas que buscaban solucionar sus problemas sin molestar a los otros, mostrándoles sólo lo que ellos esperaban de mi y no mi lado más vulnerable. La verdad es que era tanto el cansancio que me producía el tan temido limbo que no titubee por un segundo en aceptar su propuesta. Me dije — No tienes nada que perder y si el sentarte una hora a hablar con alguien ayudará a que el tiempo corra más deprisa…¡bienvenido sea! — 
Conforme pasaron las platicas con mi terapeuta comencé a darme cuenta de todos los nudos que se habían formado en mi cabeza, y que yo era la única encargada de desenredarlos uno por uno. Trabajo constante en donde en más de un ocasión quería darme por vencida. Era necesario despojarse del ego, eliminar la necesidad de buscar culpables o de querer castigarme por simples equivocaciones de una humana en crecimiento. Me di cuenta que siempre buscaba querer ponerle filtros a mi vida y que cada acción que deseaba realizar era analizada una y otra vez en mi cabeza. Nada tenía que ver con mi naturaleza Virgo, era mi antigua amiga llamada ansiedad que me decía — Oye Bibi, ellos y yo te estamos juzgando. — Me traté de convencer que para encontrar mi camino tenía que transformarme en una persona completamente diferente a la que era; la que iba a cumplir con las expectativas impuestas por terceros. Nuevamente buscando la aprobación de los demás con la idea errónea que con ese cambio iba a pertenecer, que caminaría al paso correcto para no quedarme detrás y que tal vez así tendría la oportunidad de volver a ser feliz. 
Cuando por fin entendí que nunca habría otra Bibiana y que la persona que estaba creciendo de raíz no tenía porque moldearse como señal de disculpa o de gustos ajenos comencé soltarme. A vivir a mi manera.  Fue el impulso que movió el engrane para poner en sintonía todo lo que era importante para mí. Lo que deseaba mantener se quedaba a mi cuidado y lo que ya había cumplido con su ciclo, permanecería como una enseñanza sin obtener el papel de jurado o verdugo. Estaba agradecida por las pruebas y por haberme hecho entender a sacudidas que era tiempo de despedirnos
El haber elegido Guadalajara como mi próxima parada es otra parte del proceso, (porque ya estamos aflote pero tenemos que seguir avanzando), una que me obliga enfocarme en mi propio crecimiento y a afrontar uno de mis grandes miedo; El no saber cómo estar bien conmigo misma. Esta decisión de mudarme se convirtió en mi propia gravedad, me permite volver a poner los pies en la tierra y caminar a mi ritmo. La soledad es canija y golpea cuando menos lo espero pero luego me detengo a pensar en dónde estoy y cómo he llegado hasta aquí con la mejor compañía...mi propia persona. 
Hablar sobre este tema con mis amigos, familiares e incluso sentarme a escribirlo aquí me parecía un tema un tanto complicado pues en un tiempo donde la ansiedad, depresión y otros problemas referentes a la salud mental son encasillados como delirios de un millennial sensible, me llenaba de miedo de ser juzgada o señalada como una persona débil. Little did she know que el sentarme a escribirlo y ser más abierta con mis pensamientos e ideales es parte de mi proceso. De permitirles a los demás que conozcan mi esencia y yo poder entablar una relación honesta con ella. 
 Uno se siente más ligero cuando comienza a desprenderse de las armaduras. 
¿Para qué cargar solo con todo ese peso innecesario? Está bien despertar desganado, esta bien sentirse derrotado o vulnerable lo importante es querer salir adelante y entender que nadie nos juzga si pedimos ayuda. Fue la mejor decisión que he tomado en mi vida. 
Con amor y para siempre
Bibiana

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