7 DAYS OF DIGITAL DETOX


Hace una semana desperté con una sensación extraña en mi cabeza, no era tristeza, ansiedad y mucho menos melancolía, cualquier sentimiento negativo que se le pareciera se encontraba muy lejos. 

El deseo de crear “algo” llevaba días rondando en mi cabeza pero ahora se encontraba despertándome a las 7:00am pese a que yo le rogase unos minutos más de sueño. Me sentía como Rory Gilmore cuando dijo —"Nada interesante sucede antes de las 11am.  (¡A menos que sea prepararse para un brunch!) 

La noche anterior había finalizado la serie de YOU (Yes! Apenas...) y  aunque no fue una trama que cambió mi vida me inspiré en la manera en que la protagonista se desconectaba de todas las distracciones y lograba enfocarse en su escritura. No perdía nada en intentarlo y si bien no iba a escribir el próximo best-seller podía poner en orden varios temas en mi cabeza. En lugar de detox con jugos iba a mantenerme muy alejada de los "Me gusta" y las cuentas con estilo aesthetic, desconectándome por completo de todas mis redes sociales por un lapso de 7 días.

De antemano sabía que el ser parte de una agencia creativa no me iba a permitir cumplir el desafío en su totalidad pero mientras sólo las llegase a utilizar cuando fuera súmamente necesario para continuar con mis tareas, podía catalogarlo como tiempo fuera.

We go off the radar

Day 1
Las primeras horas del día tenía la confianza de que esto iba a ser demasiado sencillo, podía llegarme a  sentir abrumada por la desorganización pero jamás por la falta de instastories, D.I.Ys o las recetas que nunca hago. (¡Aquí es donde confieso que estaba equivocada!)

Soy una persona que disfruta ciertas rutinas en su vida pero sobretodo tiendo a evadir los momentos de “ocio”. Aunque el algoritmo de mi feed me demuestre que no hay nada interesante siento la necesidad de estar viendo lo que está pasando, la última compra o unboxing de algún fashion blogger o un IGTV de cómo editar y armar un feed cool. 

También me topé con el tan temido ego, comencé a suponer que ya estarían imaginando que me encontraba en una crisis existencial, enojada o en algún tipo de apuro debido a mi lado más despistado. Tan sólo había pasado medio día y ya me sentía parte de una  película de Liam Neeson. 

Por el lado positivo, mientras el suspenso se iba disipando de mi subconsciente, logré poner toda mi atención en mi trabajo. Llegué a mi entrenamiento con la mente fresca y cuando salí a correr me sentí sumamente ligera, sin nada que detuviera o me desconectara del presente.

Day 2
Vivo lejos de mi familia entonces desaparecerme por completo les iba a causar demasiado pánico por lo que mantuve únicamente como fuente de comunicación mi WhatsApp. Curiosamente me encontré teniendo pláticas más largas con amigos que tenía tiempo sin ponerme en contacto, cambié las reacciones a sus memes por un Hola...¿cómo has estado? 

La parte creativa fue la que comenzó a despertar, se vinieron a mi cabeza un montón de temas que deseaba escribir y me senté a diseñar el arte que iba a acompañar esta entrada. Retomé el libro que estaba en mi mesa de noche y tuve la sensación de que las horas me sobraban. El tiempo y energía que se escapaban mientras me encontraba armando el caption perfecto ahora lo estaba invirtiendo en mis proyectos.

Day 3
 Me sorprendió la falta de ansiedad y lo bien que había podido descansar una noche antes, despertó nuevamente mi curiosidad y me mantuve más atenta de lo que estaba pasando a mi alrededor. Viví la ciudad sin perderme en mi pensamiento o aferrarme a lo que aún no había terminado de soltar y que emocionalmente estaba abarcando demasiado. 

Day 4
Me sentí sumamente motivada en trabajar en mis proyecto y me costó decirle a mi mente que era tiempo de dormir. Continuaba el sentimiento de que me sobraban horas del día y éstas las invertía en mi salud física, leyendo o poniéndme al día con mis podcasts. (¡Los favoritos los guardaré para otra entrada!)  Sentí un respiro al alejarme de ciertas actitudes y comencé a hacer limpieza mental; todavía continuaba cerrando un ciclo pero me sentí orgullosa de lo mucho que habíamos avanzado. 

Pese a que amo el mundo "blogger" el obligarme a mantener una presencia “online” era completamente innecesario. Cada texto o pieza que creara la compartiría  por el deseo de compartir mi punto de vista y no por necesidad u obligación de obtener un número de followers.  

The weekend
Como me sentí tan tranquila decidí tomar ese fin de semana como unas vacaciones. (Here comes the self-love!) Si deseaba dormir hasta medio día lo iba a permitir y no pretendía llenar las horas por la necesidad de sentirme productiva. La sensación de que si no estaba en redes me estaba perdiendo de todo era inexistente en este momento. 

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¿Cuál fue mi veredicto? Después de una semana completa fuera de las redes sociales pude retomar mi deseo de enfocarme en mis proyectos y me despedí de ciertos pensamientos tóxicos. Me recordó que sólo quiero rodarme de cosas o personas que sumen a mi vida y pude notar lo mucho que aprecio mi propia compañía y estar enfocada en el presente. No lo sé...a lo mejor a la próxima lo intento por dos semanas y vemos si puedo vivir sin mi dosis diaria de selfies en plena golden hour. 

Con amor y para siempre
Bibiana

1 comentario:

  1. Muy buen contenido Bibi!

    Yo este último año he decidido tomarme detoxs muy constantes, pero en el momento que se me antoja y sin planificarlo tanto.... Al principio da un poco de agobio, pero definitivamente es algo que ayuda en muchos sentidos, sobre todo si estás en un trabajo creativo como el de nosotros :)

    Un abrazo!

    Pablo
    www.heyfungi.com

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